ARROZ

Tolima fija precios mínimos y ayudas para la primera cosecha de arroz 2026

Nuevas reglas para vender arroz en Tolima buscan evitar pérdidas

Municipios como Espinal, Saldaña e Ibagué tendrán valores obligatorios y apoyo si el mercado paga menos por tonelada.

Freepik / Alerta Nuevas reglas para vender arroz en Tolima buscan evitar pérdidas

La comercialización de la primera cosecha de arroz del 2026 ya tiene nuevas reglas sobre la mesa y empieza a mover el panorama agrícola en el Tolima. Un paquete de medidas estableció precios mínimos obligatorios para el arroz paddy verde y creó un sistema de apoyo económico que busca proteger el ingreso de los productores ante posibles caídas del mercado.

Las decisiones llegan luego de varias semanas de diálogo entre los actores de la cadena arrocera y buscan evitar escenarios de crisis por precios bajos, una situación que históricamente ha golpeado a los cultivadores en temporadas de alta producción. Con este nuevo esquema, el sector tendrá dos caminos claros para vender el grano: hacerlo bajo el régimen regulado con precio base o acceder a un apoyo estatal que compense las variaciones del mercado.

Un precio base que fija el rumbo del negocio

Uno de los anuncios más relevantes es la definición de valores mínimos para la compra del arroz paddy verde en zonas productoras del Tolima. En municipios como El Espinal, Saldaña, Lérida, Ambalema, Venadillo, Chicoral y Purificación, el precio base quedó en $1.464.828 por tonelada, mientras que en Ibagué y Piedras se fijó en $1.480.837.

Estos montos funcionan como una referencia obligatoria cuando la negociación se haga dentro del régimen regulado, lo que significa que la industria no podrá pagar por debajo de ese piso. Para los agricultores, esta medida representa un respaldo en medio de la incertidumbre que suele acompañar cada cosecha, especialmente cuando el volumen de producción aumenta y los valores del mercado tienden a fluctuar.

El modelo de libertad regulada se mantiene como una herramienta para equilibrar la relación entre productores e industria molinera, con el objetivo de evitar que los cultivadores asuman pérdidas por factores externos.

Apoyo económico si el mercado se mueve

Además del precio mínimo, se puso en marcha un programa de apoyo directo que permitirá compensar a los productores cuando se presenten oscilaciones anormales en los precios durante el primer semestre del año. Este mecanismo abre la posibilidad de que la industria compre el grano a un valor diferente al regulado, siempre y cuando el productor se inscriba para recibir el respaldo económico.

Con este esquema, el ingreso final del agricultor tendría un refuerzo adicional: al menos $80.000 por tonelada para pequeños productores, hasta $64.000 para medianos y hasta $28.000 para grandes productores, cifras que buscan amortiguar el impacto de una eventual caída del mercado.

El objetivo, según se ha explicado, es garantizar que la cosecha tenga salida y que el flujo comercial no se detenga, incluso en escenarios de presión sobre los precios.

Menos trámites y plazo definido para inscribirse

Otro de los puntos clave es la flexibilización de los requisitos para acceder al apoyo. Los productores deberán registrarse antes del 20 de febrero de 2026 y presentar documentos básicos como la cédula, el RUT, el tiquete de báscula expedido desde el primero de febrero, la factura electrónica o documento equivalente y la certificación como productor activo mediante el pago de la cuota parafiscal.

La simplificación busca que más arroceros puedan acceder al beneficio sin procesos largos o complejos, algo que en años anteriores había limitado la participación en programas similares.

Una cosecha que empieza con reglas claras

Con estas medidas, el panorama para la cosecha 2026 en el Tolima arranca con un escenario más definido. El precio mínimo establece un piso de negociación, mientras que el apoyo económico funciona como un respaldo adicional ante la volatilidad del mercado.

En regiones donde el arroz es uno de los motores económicos, la expectativa ahora gira alrededor de cómo responderá la industria y si el esquema logrará estabilizar los ingresos de los productores durante los próximos meses. Por ahora, el mensaje que queda sobre la mesa es claro: precio base asegurado, ayudas activas y nuevas reglas que marcan el ritmo del negocio arrocero en el departamento.