Las intensas olas de calor y la ausencia prolongada de precipitaciones asociadas al Fenómeno del Niño empiezan a reflejarse en los ríos y quebradas que surten de agua potable a Ibagué. Las altas temperaturas, que según proyecciones del IDEAM podrían extenderse durante lo que resta del año 2026, ya generan una disminución en la oferta hídrica de las principales cuencas abastecedoras de la ciudad.
Monitoreo en las bocatomas y estado de los afluentes
Roberto Santofimio, gerente del Empresa Ibaguereña de Acueducto y Alcantarillado (IBAL), explicó el comportamiento actual del sistema, precisando que de los tres puntos de captación estructurales que alimentan la red urbana, la quebrada Cay registra la variación más compleja.
"Nosotros trabajamos con tres fuentes operativas principales: las cuencas de Combeima y Cocora, y una fuente menor que es la quebrada Chembe. A la fecha tenemos una reducción de caudal en el río Combeima y en Cay; esta última es la más crítica y la que presenta los cambios más significativos. En cuanto a Combeima, aunque el volumen disminuye, los registros históricos indican que su caudal se mantiene suficiente incluso en periodos de sequía", detalló el funcionario.
Plan de contingencia activado y llamado al consumo responsable
A pesar de las variaciones generadas por la temporada seca y la constante alerta por incendios forestales en los cerros tutelares, la empresa municipal confirmó que por ahora no existe un riesgo inminente de desabastecimiento ni de racionamiento programado para los usuarios.
No obstante, la entidad ajustó sus protocolos de respuesta técnica ante posibles eventualidades en la captación. “Hemos actualizado nuestro Plan de Emergencia y Contingencia (PEC) para estar preparados frente a cualquier evento que dificulte los procesos de bocatoma o tratamiento en las plantas”, concluyó Santofimio, al tiempo que instó a la ciudadanía a realizar un uso racional del recurso hídrico para proteger las reservas de la ciudad.
¿Cómo impacta el Fenómeno del Niño a la red hídrica de Ibagué?
La infraestructura del acueducto de Ibagué depende mayoritariamente de fuentes superficiales con cuencas de alta pendiente en la cordillera Central. Durante las sequías prolongadas, la disminución de lluvias no solo reduce el volumen de captación, sino que incrementa la vulnerabilidad ante incendios de cobertura vegetal que destruyen los colchones de agua nativos, reduciendo la capacidad de almacenamiento natural de los afluentes.