La pérdida de hábitat y la presión humana en la zona rural de la capital tolimense siguen empujando a la fauna nativa hacia las áreas residenciales. En los últimos días, un total de 13 animales silvestres que se encontraban en condición de vulnerabilidad fueron puestos a salvo en diferentes comunas de Ibagué y en el municipio de Alvarado.
Trabajo conjunto entre comunidad y autoridades
Los procedimientos fueron adelantados por el Grupo de Policía Ambiental y Recursos Naturales, apoyados de forma directa por la ciudadanía. La alerta oportuna y la entrega voluntaria de varios especímenes por parte de los vecinos resultaron claves para rescatar cinco zarigüeyas, una babilla, un búho currucutú, un águila, un conejo de monte, dos garzas negras, una tortuga tapa-rabo y una serpiente cazadora.
Las acciones se concentraron en barrios como el Centro, Miramar, El Jordán, Villa Marlén II, Ricaurte, Los Ángeles y Calambeo, zonas donde la presencia de estas especies suele generar alarma o riesgo de maltrato.
Atención veterinaria y retorno a la naturaleza
Todos los ejemplares recuperados quedaron a disposición de la Corporación Autónoma Regional del Tolima (Cortolima). En la entidad, un equipo médico-veterinario especializado adelanta la valoración física y los procesos de rehabilitación necesarios para garantizar su regreso seguro a los ecosistemas locales.
Sobre los operativos, el mayor Eduardo Andrés Mahecha Campos, jefe de la Seccional de Carabineros y Protección Ambiental de la Policía Metropolitana de Ibagué, recordó que la tenencia ilegal y el tráfico de estas especies atentan contra la biodiversidad del departamento.
“Invitamos a la comunidad a seguir protegiendo nuestra biodiversidad y a reportar oportunamente cualquier hecho que ponga en riesgo la fauna silvestre. La conservación es responsabilidad de todos”, afirmó el oficial.
¿Por qué es cada vez más frecuente encontrar animales silvestres en los barrios de Ibagué?
La expansión de la frontera urbana hacia los cerros y zonas de reserva, sumada a la fragmentación de los bosques nativos, obliga a especies como zarigüeyas, aves de presa y reptiles a desplazarse a las comunas urbanas en busca de alimento o refugio. Al salir de su hábitat, quedan expuestas a ataques de mascotas, atropellamientos o tráfico ilegal, por lo que el aviso inmediato a la autoridad ambiental es vital para asegurar su supervivencia.