La preocupación por la cobertura de vacunación contra la fiebre amarilla volvió a encenderse en el municipio de Ataco, sur del Tolima. De acuerdo con el alcalde Héctor Fabio Muñoz, al menos 624 personas continúan negándose a recibir el biológico, pese a las campañas pedagógicas y a las jornadas masivas que se han desplegado en distintos sectores del territorio. La situación ha llevado a reforzar estrategias comunitarias con el objetivo de evitar riesgos sanitarios y aumentar la protección colectiva.
Según explicó el mandatario local, la administración municipal decidió salir del esquema tradicional de puntos fijos y avanzar hacia brigadas móviles puerta a puerta, una medida que busca acercar el servicio a la población y derribar barreras de acceso. Equipos de salud han recorrido barrios, zonas rurales e incluso instituciones educativas, llevando la vacuna directamente hasta los ciudadanos. La apuesta, dijo, es reducir el número de personas que aún dudan del proceso y ampliar rápidamente la cobertura.
La fiebre amarilla es una enfermedad viral transmitida por mosquitos y su prevención depende en gran parte de la inmunización. Por eso, desde la Alcaldía se insiste en que la vacunación es una herramienta clave para evitar complicaciones graves. Muñoz reiteró que el biológico se está aplicando de forma gratuita y bajo supervisión del personal médico, quienes además brindan orientación para aclarar inquietudes frecuentes entre la comunidad. “Estamos llegando casa a casa y también a los colegios para garantizar que nadie se quede sin la oportunidad de vacunarse”, señaló el alcalde durante su intervención.
Desinformación sobre vacunación contra fiebre amarilla
Uno de los retos más grandes que han identificado las autoridades locales es la circulación de información confusa sobre las vacunas. En varias zonas del municipio, el personal sanitario ha tenido que invertir tiempo en diálogos pedagógicos antes de lograr la aceptación de algunas familias. La estrategia incluye charlas breves, entrega de material informativo y acompañamiento de líderes comunitarios que ayudan a generar confianza entre los habitantes. La meta es transformar la desconfianza en participación activa, especialmente en áreas rurales donde el acceso a información verificada suele ser más limitado.
El proceso también ha puesto sobre la mesa la importancia de la educación preventiva. En instituciones educativas, por ejemplo, se han adelantado jornadas informativas para estudiantes y padres de familia, buscando que la conversación sobre salud pública llegue a los hogares. Profesores y rectores han servido como aliados clave para convocar a las comunidades y facilitar la logística de las brigadas médicas. Para la administración municipal, estos espacios son fundamentales porque permiten que los mensajes se difundan de manera más cercana y comprensible.
A pesar de los esfuerzos, la cifra de personas renuentes sigue siendo un desafío. Las autoridades advierten que mantener grupos sin vacunar puede aumentar el riesgo ante eventuales brotes, especialmente en regiones donde la presencia del mosquito transmisor es una realidad constante. Por eso, el llamado oficial es a sumarse de manera voluntaria y responsable a las jornadas que continuarán desarrollándose en los próximos días.
El alcalde Muñoz enfatizó que el objetivo no es generar presión, sino crear conciencia colectiva sobre la importancia de la prevención. Desde su perspectiva, el éxito de la campaña depende tanto de la acción institucional como de la decisión individual de cada ciudadano. “Necesitamos que la comunidad confíe y participe; la prevención empieza con pequeños actos que protegen a todos”, manifestó.
Mientras tanto, el municipio mantiene activa la agenda de visitas comunitarias y jornadas ampliadas, con horarios flexibles para facilitar la asistencia. Las brigadas seguirán recorriendo veredas y sectores urbanos, buscando reducir el número de personas que aún no han recibido la dosis. La apuesta de Ataco es clara: aumentar la cobertura antes de que la enfermedad represente una amenaza mayor y fortalecer una cultura de autocuidado que permita enfrentar con mayor preparación cualquier reto en salud pública.
Con estas acciones, la administración local espera que las cifras cambien en las próximas semanas y que cada vez más habitantes se unan a la campaña. El mensaje final sigue siendo el mismo: informarse, resolver dudas con personal médico y tomar decisiones responsables que beneficien no solo al individuo, sino a toda la comunidad.