Animales rescatados

Denuncia ciudadana permitió el rescate de Miguel, burrito abandonado con una fea herida en Coyaima

Rescatan a burrito herido en Coyaima

El burrito tenía una fractura expuesta y recibe atención en Ibagué. Su caso impulsa investigación y acción institucional.

Freepik Imagen de referencia

Una historia que mezcla dolor, solidaridad y acción institucional tiene hoy los ojos puestos sobre el municipio de Coyaima, en el sur del Tolima. Allí fue rescatado “Miguel”, un burrito de 15 años que fue encontrado con una grave herida en una de sus patas delanteras, una lesión tan compleja que le impedía caminar y que amenazaba seriamente su vida.

El caso comenzó a tomar fuerza luego de varias denuncias ciudadanas y publicaciones en redes sociales que alertaban sobre el estado del animal en la vereda Lomas Mesas de San Juan. Las imágenes y mensajes generaron preocupación entre la comunidad y llevaron a que autoridades departamentales activaran un operativo para verificar la situación.

Según información oficial, el rescate fue posible gracias a la articulación entre la Secretaría del Interior del Tolima, la Oficina de Bienestar Animal y la Alcaldía de Coyaima, entidades que coordinaron el traslado del burrito hasta la ciudad de Ibagué para recibir atención médica especializada. El procedimiento se realizó bajo protocolos veterinarios debido a la gravedad de la lesión.

Ya en el Hospital Veterinario de la Universidad Cooperativa de Colombia, los especialistas confirmaron que Miguel presenta una fractura expuesta en su miembro anterior derecho, acompañada de contaminación en la herida y compromiso del tejido. Este diagnóstico obligó a iniciar de inmediato tratamientos para controlar el dolor, reducir el riesgo de infección y estabilizar su condición general.

De acuerdo con la médica veterinaria Mabel Cristina Moncaleano, quien participó en la valoración inicial, el animal llegó en condiciones complejas. “El dolor era permanente y la herida mostraba signos avanzados de deterioro”, explicó la profesional, detallando que el estado del tejido hace que el pronóstico sea reservado y que cada decisión médica deba tomarse con cautela.

Mientras el equipo veterinario avanza en los estudios, las autoridades analizan otro aspecto clave del caso: determinar si la lesión fue producto de un accidente o si podría tratarse de un presunto caso de maltrato animal. Desde la Gobernación del Tolima señalaron que el proceso continúa bajo observación y que el concepto definitivo dependerá de los análisis clínicos y de las investigaciones administrativas correspondientes.

El secretario del Interior del Tolima, Ricardo Suárez, indicó que el caso cuenta con acompañamiento institucional permanente y que se hará seguimiento para garantizar que se priorice el bienestar del animal. Para muchos habitantes del sur del departamento, la historia de Miguel se ha convertido en un símbolo de cómo las denuncias ciudadanas pueden generar acciones concretas.

Y es que detrás del rescate también hay un mensaje claro para las comunidades rurales. Las autoridades reiteraron el llamado a denunciar cualquier caso de maltrato animal, recordando que muchas veces las alertas tempranas permiten intervenir antes de que las lesiones sean irreversibles. En zonas apartadas, donde los animales de carga aún cumplen un papel fundamental en la economía campesina, este tipo de situaciones abre nuevamente el debate sobre el cuidado responsable.

Por ahora, Miguel permanece bajo observación médica en Ibagué. El equipo veterinario evalúa cuál será el procedimiento más adecuado para garantizar su calidad de vida, mientras organizaciones animalistas y ciudadanos siguen atentos a su evolución. El objetivo principal, dicen los especialistas, es evitarle sufrimientos innecesarios y darle una oportunidad real de recuperación.

La historia del burrito que salió de una vereda rural para recibir atención especializada en la capital tolimense ha generado una ola de comentarios en redes sociales, donde muchos destacan la importancia de no normalizar el abandono o el dolor animal. Entre mensajes de apoyo y preocupación, Miguel se ha convertido en un recordatorio vivo de que la empatía también puede movilizar decisiones institucionales.

Mientras avanza su tratamiento, el caso sigue en evaluación y podría traer consecuencias legales si se comprueba que hubo maltrato. Por ahora, la prioridad es su salud. Entre vendas, medicamentos y cuidados constantes, Miguel lucha por recuperarse, mientras el Tolima observa con atención una historia que mezcla crudeza, esperanza y el poder de la denuncia ciudadana.