El Programa de Alimentación Escolar, PAE, en el Tolima tiene rostro de mujer. Son 800 manipuladoras de alimentos las que, desde muy temprano cada día, en cocinas de colegios urbanos y rurales, preparan los alimentos que llegan a más de 79 mil estudiantes.
Su trabajo, muchas veces silencioso, es una pieza fundamental para garantizar no solo la nutrición, sino también la permanencia de miles de niños y jóvenes en el sistema educativo.
Con ese panorama, la Secretaría de Educación del Tolima reunió a estas trabajadoras en un encuentro regional que buscó fortalecer sus conocimientos, reconocer su labor y consolidar el funcionamiento del programa en el departamento.
La jornada se desarrolló en Ibagué y convocó a manipuladoras provenientes de distintos municipios, quienes compartieron experiencias, recibieron capacitación y reafirmaron su compromiso con la niñez tolimense.
El dato no es menor. Más de 79 mil estudiantes dependen directamente del PAE en el Tolima, un programa que se ha convertido en un soporte clave para miles de familias, especialmente en zonas rurales y sectores vulnerables. Para muchos niños, el alimento que reciben en el colegio representa una parte esencial de su nutrición diaria, lo que convierte el trabajo de las manipuladoras en una responsabilidad de alto impacto social.
Capacitación en manipulación de alimentos y bienestar para fortalecer el PAE en Tolima
Durante el encuentro, las asistentes participaron en capacitaciones sobre prácticas adecuadas de manipulación de alimentos, un componente fundamental para garantizar la calidad, inocuidad y seguridad de los productos que se sirven en las instituciones educativas.
Estas jornadas buscan prevenir riesgos sanitarios y asegurar que cada ración cumpla con los estándares exigidos.
Pero el espacio no solo se centró en lo técnico. También incluyó actividades orientadas al bienestar físico y emocional de las manipuladoras, como una sesión de yoga enfocada en el empoderamiento femenino y charlas sobre nutrición y autocuidado. Este enfoque integral reconoce que su labor no solo exige habilidades técnicas, sino también condiciones de bienestar que les permitan desempeñar su trabajo de manera adecuada.
Comité de Alimentación Escolar (CAE) y control del PAE en Tolima
Otro de los puntos clave fue la socialización del papel del Comité de Alimentación Escolar, CAE, una instancia que permite fortalecer la vigilancia, el control y la mejora continua del programa. A través de este mecanismo, se busca garantizar que el PAE funcione correctamente, que los recursos se utilicen de forma adecuada y que los estudiantes reciban una alimentación digna y oportuna.
Detrás de cada plato servido hay una historia. Son mujeres que madrugan, que organizan ingredientes, que cuidan cada detalle y que entienden que su trabajo impacta directamente la vida de miles de estudiantes. Su labor va más allá de cocinar: contribuyen a la salud, al aprendizaje y al bienestar de toda una generación.
Las autoridades departamentales destacaron que este tipo de encuentros son fundamentales para fortalecer el talento humano que sostiene el programa, mejorar la calidad del servicio y generar espacios de reconocimiento para quienes hacen posible su funcionamiento. Además, reiteraron el compromiso institucional de seguir promoviendo acciones que permitan consolidar el PAE como una estrategia efectiva contra la deserción escolar y la desnutrición.
Impacto del PAE en Tolima: alimentación escolar contra la deserción y la desnutrición
El impacto del programa es profundo. Un estudiante bien alimentado tiene mejores condiciones para aprender, concentrarse y permanecer en el colegio. Por eso, el PAE no solo es un programa de alimentación, sino también una herramienta de equidad social que busca cerrar brechas y brindar oportunidades.
Hoy, en el Tolima, el PAE se sostiene gracias a una red de mujeres que, desde la cocina, cumplen una misión silenciosa pero poderosa. Son 800 manipuladoras que, con su trabajo diario, garantizan que miles de estudiantes reciban un alimento digno, convirtiéndose en un pilar fundamental del sistema educativo.
El reto ahora es seguir fortaleciendo el programa, garantizar su calidad y reconocer el papel de quienes lo hacen posible. Porque detrás de cada ración servida hay compromiso, esfuerzo y una convicción clara: alimentar el presente para asegurar el futuro del Tolima.