La comunidad educativa de Coyaima está en alerta: aunque el servicio de transporte escolar ya comenzó a operar, la administración municipal confirmó que no están garantizados los recursos para cubrir todo el año lectivo.
Según el alcalde Luis Orlando Ortiz, la activación del transporte fue posible gracias a un saldo presupuestal del año anterior y a gestiones con la Gobernación del Tolima. No obstante, advirtió que la capacidad financiera del municipio es limitada y que, con fondos propios, solo sería posible sostener el servicio por cerca de 40 días.
“La plata del municipio no alcanza para cubrir todo el año”, señaló el mandatario, al explicar que Coyaima, por su categoría administrativa, enfrenta serias restricciones presupuestales. Por ello, la continuidad del transporte escolar depende en gran medida del apoyo del gobierno departamental, especialmente para el segundo semestre.
Unos 1.200 estudiantes se benefician actualmente del servicio, en su mayoría niños y jóvenes que viven en veredas alejadas, donde las distancias, el mal estado de las vías y la falta de transporte público dificultan el acceso diario a las instituciones educativas. Para muchas familias campesinas, este servicio representa la única posibilidad real de que sus hijos asistan regularmente a clase.
Aunque la Gobernación del Tolima respaldó el servicio durante el primer semestre, la firma del convenio que aseguraría recursos para la segunda mitad del año no fue posible por la ley de garantías, explicó el alcalde, lo que dejó al municipio en una carrera contra el tiempo.
Desde la administración municipal aseguran que las gestiones con la Gobernación y la Secretaría de Educación continúan y que hay diálogo permanente para evitar la suspensión del servicio. Sin embargo, reconocen que aún no existe ningún documento firmado que garantice la prestación más allá de las primeras semanas.
Padres de familia y docentes han manifestado su preocupación, advirtiendo que una interrupción podría generar ausentismo y deserción escolar, especialmente en zonas rurales donde los estudiantes deben caminar largas distancias o transitar por caminos en mal estado.
“No estamos trabajando desde el odio ni el rencor, sino desde la gestión”, afirmó, al resaltar el trabajo en equipo con otras instancias del Estado. (sic)
Mientras tanto, la comunidad educativa permanece a la expectativa. Para muchos padres, el transporte escolar no es un lujo sino una necesidad básica; su continuidad será determinante para que cientos de niños y jóvenes culminen el año académico sin contratiempos.
La pelota ahora está en el campo de las gestiones interinstitucionales: el reloj avanza, los recursos se agotan y la pregunta sigue en el aire: ¿habrá transporte escolar en Coyaima durante todo el 2026?