Mientras en distintas regiones del país crece la preocupación por el impacto del cambio climático sobre los nevados, en el norte del Tolima el mensaje es de calma. Santa Isabel salió a desmentir cualquier riesgo de desabastecimiento de agua, pese al evidente retroceso del nevado que lleva su mismo nombre.
La alcaldesa del municipio fue clara: no hay crisis hídrica. Aunque reconoció que el fenómeno del deshielo es una realidad ligada a los cambios ambientales globales, insistió en que, por ahora, no representa una amenaza directa para las fuentes de agua de la población. “Somos un municipio bendecido”, dijo, al referirse a la abundancia de nacimientos y corrientes hídricas en la zona.
Y es que Santa Isabel tiene una particularidad que lo pone en el mapa: es el único municipio del Tolima con nevado propio. Esa condición, que podría generar alarma ante el avance del cambio climático, aquí se lee de otra manera. Según la administración local, la riqueza natural del territorio va mucho más allá del hielo, y se sostiene en un ecosistema diverso que sigue produciendo agua de manera constante.
Sin embargo, el mensaje no es de confianza ciega. La mandataria también dejó claro que el deshielo sí es una señal de alerta, no por sus efectos inmediatos, sino por lo que podría significar a futuro. Por eso, aseguró que el municipio ya viene adelantando acciones concretas para proteger su entorno natural.
En ese frente, la administración trabaja de la mano con Cortolima y el proyecto Páramo Vital, una estrategia que busca frenar el deterioro ambiental y fortalecer la conservación de los ecosistemas de alta montaña. La reforestación, el cuidado del páramo y la educación ambiental son algunas de las apuestas que se vienen impulsando.
El enfoque, más que reaccionar a una emergencia, apunta a prevenir un problema mayor. La alcaldesa insistió en que el verdadero reto está en generar conciencia ciudadana: entender que el agua, aunque hoy abunde, no es un recurso infinito y depende directamente del cuidado del entorno.
En medio de ese panorama, Santa Isabel intenta posicionarse no solo como un territorio resiliente frente al cambio climático, sino también como un ejemplo de gestión ambiental desde lo local. La narrativa es clara: no se trata de negar el problema, sino de enfrentarlo con acciones.
Aun así, el tema no deja de generar preguntas. El retroceso de los nevados en Colombia es un fenómeno documentado y progresivo, y aunque hoy el municipio no enfrente escasez, la sostenibilidad a largo plazo sigue siendo una incógnita. Por ahora, la tranquilidad se sostiene en la riqueza hídrica del territorio, pero el desafío será mantenerla.
Entre tanto, desde la administración también aprovechan para enviar un mensaje que mezcla realidad y orgullo local: Santa Isabel no solo tiene nevado, también tiene agua. Y en tiempos donde el recurso hídrico empieza a escasear en varias regiones, esa afirmación no es menor.