Cuando el calendario avanza y la cuenta regresiva para las elecciones entra en su recta final, una alerta prende las alarmas en el departamento. El Consejo Nacional Electoral advirtió que en 18 municipios del Tolima todavía no se ha completado la inscripción de testigos electorales, una figura clave para la vigilancia y transparencia del proceso democrático.
El llamado no es menor. A pocos días del cierre del plazo, previsto para el 5 de marzo, la autoridad electoral urgió a partidos, movimientos y coaliciones a ponerse al día con el registro para evitar vacíos en las mesas de votación el próximo 8 de marzo.
¿Qué está pasando?
Según el reporte oficial, aún existen mesas en varios municipios donde no se ha garantizado la presencia total de testigos debidamente inscritos. Aunque el proceso avanza, el rezago preocupa porque los tiempos son ajustados y la inscripción debe hacerse dentro del término legal para que los testigos puedan ejercer sus funciones.
Los testigos electorales son delegados de los partidos que cumplen una tarea esencial: vigilar el desarrollo de la jornada, observar el conteo de votos y dejar constancia de cualquier irregularidad. No toman decisiones ni manipulan material electoral, pero sí actúan como ojos de las campañas en cada mesa.
Por eso, la ausencia de testigos no es un asunto menor. Si bien la Registraduría y las autoridades garantizan la logística del proceso, la presencia de testigos fortalece la confianza ciudadana y blinda el resultado frente a cuestionamientos posteriores.
Municipios con rezago
Aunque el CNE no habló de crisis, sí fue enfático en señalar que es necesario completar la cobertura en los 18 municipios señalados antes de que se cierre la plataforma de inscripción. Lo llamativo es que entre esos territorios hay localidades que hacen parte de las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz, donde históricamente se ha insistido en reforzar los mecanismos de vigilancia electoral.
Ese detalle no pasa desapercibido. En estas zonas, donde el voto tiene un simbolismo especial y representa procesos de participación ciudadana tras años de conflicto, la presencia de testigos adquiere un peso adicional.
El mensaje del CNE
El tono del mensaje fue claro: no dejar todo para última hora. La autoridad electoral recordó que el registro oportuno evita improvisaciones el día de elecciones y permite organizar con claridad la distribución de credenciales y funciones.
Además, reiteró que la inscripción formal es obligatoria para que los testigos puedan ingresar a los puestos de votación y ejercer su labor sin contratiempos. Quien no esté registrado dentro del plazo simplemente no podrá actuar como testigo.
Transparencia en juego
En cada proceso electoral, la palabra que más se repite es transparencia. Y en ese escenario, los testigos cumplen un papel que, aunque silencioso, es determinante. Son quienes observan, verifican y, si es necesario, reportan situaciones atípicas.
Por eso, el hecho de que aún no se complete la cobertura en buena parte del departamento enciende una alerta preventiva. No se trata de un escándalo ni de una denuncia de irregularidades, sino de un llamado a fortalecer el control ciudadano antes de que sea tarde.
La carrera contra el reloj
Con el plazo cerrando el 5 de marzo, los partidos tienen pocos días para revisar municipio por municipio, mesa por mesa, y garantizar que sus delegados estén debidamente inscritos. Es una carrera contra el reloj que, en términos prácticos, puede marcar la diferencia entre una jornada organizada y otra con vacíos.
El mensaje final es sencillo pero contundente: aún hay tiempo, pero no mucho. El CNE dejó claro que el proceso está abierto, pero que la responsabilidad recae en las fuerzas políticas.
En el Tolima, donde cada elección mueve el pulso político regional, el llamado es a reforzar la presencia en el territorio y asegurar que cada mesa tenga ojos atentos. Porque más allá de las campañas y los resultados, lo que está en juego es la confianza en el proceso democrático.
Y en democracia, la vigilancia también cuenta.